viernes, 13 de noviembre de 2015

Martes, 10 de noviembre

RUMBO A ITALIA. DÍA PRIMO

Pasó una mañana. Pasó una tarde. El día primero.


Después de varios días de preparativos, por fin salimos. Hemos tenido mañana de clase en el colegio y a las 15:00 empieza nuestra aventura. El viaje en coche sin ningún problema; 3 horas de charla sobre lo humano y lo divino, sobre nuestras vidas profesionales, que con tantos años juntos (4 para más señas) no nos conocemos como creemos. ¡Por el camino hasta ha sonado el himno de la legión ... !


Y así se ha pasado el viaje, que se nos ha hecho corto. Llegamos al aeropuerto y Ambrosio esperando para recoger  el coche y llevarlo al parking de larga estancia. Le hemos dejado las llaves; mira que si no nos lo encontramos a la vuelta... 




En la terminal, los nervios a flor de piel, pesando las maletas (llevábamos sobrepeso (pero no se lo contéis a nadie), probando el tamaño (menos mal que el tamaño aquí no importa). Luego al control de seguridad donde nos han registrado hasta la dentadura (tendríamos cara de sospechosos), y luego con 2 mujeres ....... ¡¡¡¡¡¡AL DUTY FREE DE COMPRAS!!!!!! A buscar unos  detallitos para nuestros anfitriones transalpinos, que no podíamos pasar por el control. 

Nos sentamos a deleitarnos con unos bocatas de jamón y salchichón (no los volveremos a probar en una semana) y ¡¡¡SORPRESA!!!!  La organizadora de todo este lío, saca de una bolsa unas agendas maravillosas, con unos bolis divinos de la muerte a juego, para que podamos hacer los deberes en el viaje y no se nos olvide nada de lo que vamos a aprender. ¡¡Jolín que detalle, eso es preparar bien un viaje!!




Subimos al avión después de hacer casi la carrera de San Silvestre por la pista. ¡¡¡¡Lavín, compae, qué lejos estaba el pájaro!!!!! (Como habréis adivinado, esa frase es de Bosco) ¡¡Había hasta personal del aeropuerto dirigiendo el tráfico de personas por la pista!! Al final hemos podido adelantar a una señora mayor que iba formando tapón (menos mal que no nos han hecho una foto los del aeropuerto porque hubiéramos perdido los 15 puntos del carnet). Subimos al avión, el profe tropezando la maleta a uno y otro lado como si fuera beodo,  asientos un poco estrechos (vuelo de bajo coste), y encima del ala (el lugar donde más gente se muere si hay un accidente). Y el momento más esperado de la noche: ¡¡EL TEATRO DEL SOBRECARGO ENSEÑÁNDONOS A PONERNOS LOS CHALECOS SALVAVIDAS POR SI CAEMOS EN LOS ALPES!! El Profe con cara de alumno aplicado, siguiendo todas las instrucciones (y mira que las ha visto veces) le pregunta a la seño Gracia que cuándo abren el tobogán que hay en la pegatina del asiento. 




Mientras, la seño se asoma a la ventanilla, por si ve algún cartelito de Pinerolo. Y para aprovechar el tiempo, ya que han apagado las luces para el despegue (creíamos que nos iban a poner una peli, pero no) pues nos ponemos a escribir el blog y trabajo que vamos haciendo.  A medio vuelo pedimos unos kit kat y agua, y el vuelo es tan low cost que no llevan ni impresora para darnos el tíquet. ¡Y luego la seño Trini se nos enfada, con lo buena que es! Así que nos dicen que con el número de asiento en la Web de Ryanair nos lo dan. Esperemos que sí. Después de un ratico escribiendo, esperando a que nos devolvieran 10 euros que nos debían de la vuelta de los kit kat, aterrizamos. ¡Y al final no nos dejaron tirarnos por el tobogán! 

Casi tardamos más en salir del avión que en el viaje. Salimos corriendo a buscar el coche de alquiler. Por poco nos dejan en tierra. Y cuando nos llevan al "rent a car" ..... ¡¡VOILÁ!! la chica que nos atiende habla español y encima ha estado tres años viviendo en Canarias y conoce el pueblo de nacimiento del Profe Bosco: Terol. El mundo es un pañuelo. 

Subimos al coche para salir rumbo a Milán (bueno, menos la seño Elisa que no encuentra el tirador de la puerta y está a punto de quedarse en tierra), felices de que todo haya salido tan bien hasta ahora pero....... ¡El coche no tiene llave y no sabemos por dónde se mete la tarjeta! Venga a buscar, venga a buscar y cuando al fin decidimos que vamos a preguntarle a la chica del rent a car, encontramos la ranura. ¡Sí que estamos aprendiendo y aún no hemos empezado a ir al cole! Arrancamos y ¡hala, "pa" Milán!. Llegamos en un pispás y a buscar el hotel.  Después de unas pocas vueltas porque en Milán también tienen metro ... y también están de obras ... y hay unas cuantas calles cortadas... y el pobre GPS loco ... al fin llegamos al hotel y, como estamos en Italia, nos recibe un "capo"




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